Época de Asambleas en los edificios, sinónimo de debates, ponencias y discusiones...pero podemos hacerlo con altura de miras...

En esta época de asambleas en las comunidades de edificios, donde se entra a discutir sobre los estados financieros, los presupuestos, los nombramientos de los miembros de los comités de administración, comisión revisora de cuentas y a determinar políticas para la conservación y administración de la persona jurídica de la copropiedad,es donde se puede ver cómo se comporta la gente con sus vecinos cuando tienen una diferencia en lo que piensan sobre el manejo del edificio o conjunto.

 

Considero que es muy importante este análisis, porque de la forma en que se comportan en el primer núcleo de la sociedad que es la propiedad horizontal, de la misma manera se generan las reacciones en la convivencia social de un país y una sociedad.

 

Es muy lamentable que por falta de cultura los copropietarios, terminen señalando en forma grosera y acusando penalmente en forma injustificada a quien ha realizado su función de administración en la comunidad. Pero es mucho más triste señalar inescrupulosamente a los miembros de los comités de administración que han dedicado su tiempo familiar sin ninguna remuneración y que en estas reuniones sean colocados en la picota pública, como si fueran los mayores delincuentes, cuando su único error ha sido prestarles un servicio a sus vecinos para la conservación de la copropiedad.

 

No estamos en contra de que la gente piense diferente, porque de la diferencia es que se sacan las mejores empresas e ideas. Estamos de acuerdo que cuando los administradores hayan incumplido con sus funciones alterando los intereses de la copropiedad sean sancionados. Lo que no se puede tolerar es que nos acostumbremos, para expresar la diferencia de pensamiento, utilizar apelativos groseros o dañar la dignidad de la personas por el simple capricho de pensar diferente.

 

Desafortunadamente nos encontramos en una situación en el país donde la derecha y la izquierda se acusan entre sí como delincuentes, las religiones entre sí como inmorales y los vecinos como enemigos.

 
El alimentar los odios por pensar diferente solo nos lleva a destruir, poco a poco, las bases mismas de la convivencia en nuestra sociedad.

 

Amigo residente, piense dos veces antes de expresar palabras que dañen, injustamente, a su vecino y de las cuales tenga que arrepentirse después, recuerde que deberá compartir por mucho tiempo la cercanía con él y, que mejor que hacerlo en armonía?

 

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